Ley General de Igualdad para Mujeres y Hombres a 15 años de su creación.

Autora: Ana Luisa Nerio Monroy1

imagen tomada de la Gaceta UNAM

Este agosto de este 2021 se conmemoraron 15 años de la expedición de la Ley General de Igualdad para Mujeres y Hombres (LGIMH). Creo, desde mi personal punto de vista que muchas veces la importancia de esta ley se desdibuja ante los retos que en materia de violencia contra las mujeres enfrenta el país. Por ello suele ser mucho más mencionada y conocida la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, publicada al año siguiente. Sin restar por un segundo la trascendencia que tiene la ley contra la violencia, el siguiente texto tiene por objetivo recordar de manera muy sintetizada los antecedentes internacionales y nacionales que culminaron con la creación de la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres y revisar su importancia e impacto en diversas políticas públicas del país.

Antecedentes internacionales y nacionales de la LGIMH

El movimiento internacional a favor de los derechos humanos y en particular el de los derechos de las mujeres ha tenido gran influencia en nuestro país. Al mismo tiempo México ha contado a lo largo de su historia con mujeres y hombres comprometidos, tanto en el sector social como público, que han retomado o impulsado el reconocimiento de derechos para las mexicanas y los mexicanos.  Como parte de la comunidad internacional y en cumplimiento con compromisos internacionales, nuestro marco jurídico ha evolucionado para el reconocimiento y protección de los derechos humanos de las mujeres.

Si bien podríamos remontarnos a la Revolución Francesa y la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana de Olimpia de Gouges, y aún antes a los aportes del pensamiento feminista de la Ilustración, me enfocaré en los antecedentes más inmediatos2. En el Siglo XX. Así, como antecedentes del reconocimiento del derecho a la igualdad y la no discriminación de todas las personas sin importar raza, nacionalidad o sexo, entre otras características, tenemos la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 y los Pactos Internacional de Derechos Civiles y Políticos y de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1967).

Este reconocimiento no se tradujo en una mejora de la situación en la vida de las mujeres. Por ello, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), convocó a la Primera Conferencia Mundial de la Mujer, misma que se celebró en nuestro país en 1979. Los ejes temáticos de la Conferencia fueron, igualdad, desarrollo y paz. La ONU declara también el Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer de 1975 a 1985 con el objetivo de impulsar la igualdad y no discriminación de las mujeres, su participación en el desarrollo y su participación en la promoción de la paz. 

Un parteaguas para el avance en el reconocimiento del derecho a la igualdad de las mujeres fue la aprobación de la Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujeres de 1979 (CEDAW por sus siglas en inglés). La CEDAW es el primer tratado internacional que reconoce que existe la discriminación contra las mujeres y establece responsabilidades para los Estados como la obligación de garantizarles protección jurídica y a tomar medidas apropiadas para eliminar los estereotipos y prejuicios en contra de ellas.

En 1980 la ONU convocó a una Segunda Conferencia Mundial de la Mujer, que se celebró en la ciudad de Copenhague (Dinamarca). Se concluyó que los avances aún eran insuficientes y que además de la igualdad jurídica las mujeres debían gozar de igualdad de oportunidades. Los temas centrales fueron la educación, la salud y el trabajo. La Tercera Conferencia Mundial de la Mujer realizada en Nairobi puso el acento en la importancia de la participación de las mujeres en la toma de decisiones en el ámbito social y político.

En 1995 se llevó a cabo la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer en Beijing, en la que se plantea la importancia de la igualdad entre mujeres y hombres, en todas las esferas de la vida. La importancia del concepto de la transversalidad de la perspectiva de género en las políticas públicas y en la legislación hizo su aparición y tomo gran relevancia en los siguientes años. Además, se reconoció el grave y creciente problema de la violencia contra las mujeres.

Entre la tercera y cuarta conferencia, destaca la celebración de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos de Viena de 1993 y la Declaración y Programa de Acción, resultado de la misma, que reconoce que los derechos de las mujeres son derechos humanos. Sí, parece extraño señalar esto, pero resultaba necesario explicitar, manifestar de manera clara y cierta algo que pensaríamos es obvio: los derechos de las mujeres son derechos humanos y deben ser reconocidos, protegidos y garantizados: “Los derechos humanos de la mujer y la niña son parte inalienable, integrante e indivisible de los derechos humanos universales. La plena participación, en condiciones de igualdad, de la mujer en la vida política, civil, económica, social y cultural en los planos nacional, regional e internacional y la erradicación de todas las formas de discriminación basadas en el sexo son objetivos prioritarios de la comunidad internacional”3.

Es así que las discusiones, reflexiones y avances en la creación de instrumentos internacionales sobre los derechos de las mujeres, que se presentan en las décadas de los 70 80 y 90 del Siglo XX, tienen un impacto positivo en lo que pasa al interior del país. 

Los avances a nivel internacional tuvieron sin duda alguna en los cambios que a nivel nacional se presentaron en los siguientes años. Jun primer avance fue el Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006 donde se reconocía la desigualdad y violencia que viven las mujeres.  También en el 2001 se crea el Instituto Nacional de las Mujeres, lo que inicia en México la era de la institucionalización de la perspectiva de género. El INMUJERES fue creado en el 2001 como un organismo público descentralizado de la Administración Pública Federal, con el objetivo de promover la no discriminación y la igualdad entre mujeres y hombres. Asimismo, la tarea del Inmujeres es promover, dar seguimiento y avaluar a las políticas públicas para la igualdad de oportunidades de las mujeres. Este organismo contribuye a que la perspectiva de géneros se transversalice en toda la administración pública y propone el Programa Nacional para la Igualdad entre Mujeres y Hombres que debe formar parte del Plan Nacional de Desarrollo. Al crearse la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, el Inmujeres fue mandatado para coordinar el Sistema Nacional para la Igualdad entre Mujeres y Hombres4.

La Iniciativa con Proyecto de Decreto de Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres en México fue presentada el 9 de noviembre de 2004 por la Senadora Lucero Saldaña Pérez y el Senador Enrique Jackson Ramírez, ambos integrantes del Partido Revolucionario Institucional (PRI)5. Fue analizada en abril de 2005 por Comisión de Equidad y Género y una vez realizado el proceso legislativo correspondiente, las Comisiones Unidas de Equidad y Género, Gobernación y Estudios Legislativos presentaron en abril de 2006 la Minuta con Proyecto de Decreto ante el Senado de la República, para expedir la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres. La Ley fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el 2 de agosto de 2006, es decir, durante la LIX Legislatura y a inicios del gobierno del Lic. Vicente Fox Quezada. 

La Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres es una “ley marco” que reconoce, protege y garantiza el derecho a la igualdad y la no discriminación que tienen las mujeres6. Ese es su objetivo central. Además, contiene el importante mandato dirigido al gobierno federal, es particular al poder ejecutivo, de elaborar la Política Nacional en Materia de Igualdad entre Mujeres y Hombres y los instrumentos que derivan de la misma: el Sistema Nacional para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, el Programa Nacional para la Igualdad entre Mujeres y Hombres y la Observancia Nacional en Materia de Igualdad entre Mujeres y Hombres, a cargo esta última de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. 

Históricamente las mujeres han sido discriminadas y excluidas; sometidas condiciones de desigualdad en los ámbitos social, cultural, político, jurídico y económico, por lo que con esta ley se hace el reconocimiento de la igualdad formal, que deberá impulsar la igualdad de oportunidades para finalmente lograr la igualdad real o sustantiva para así cambiar las condiciones de vida de las mujeres y que éstas vivan en libertad, dignidad y autonomía. Así que la ley hace una serie de puntualizaciones conceptuales sobre sus dos derechos ejes: la igualdad y la no discriminación. En el artículo 5, Fracción III, la discriminación contra la mujer es definida como “Toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera”. La igualdad de género es definida (artículo 5 fracción IV) como la “Situación en la cual mujeres y hombres acceden con las mismas posibilidades y oportunidades al uso, control y beneficio de bienes, servicios y recursos de la sociedad, así como a la toma de decisiones en todos los ámbitos de la vida social, económica, política, cultural y familiar”.

Las anteriores definiciones son a final de cuentas el corazón de la ley y por tanto su objetivo central. Sintetizan la larga lucha de las mujeres por ser reconocidas como iguales frente a los hombres; su derecho a que su sexo no determine sus oportunidades para tener una vida plena, digna y en libertad.

La LGIMG señala que el Gobierno Federal es el responsable de conducir y elaborar la Política Nacional en Materia de Igualdad entre Mujeres y Hombres. Asimismo, establece una serie de lineamientos que la Política debe contener para impulsar derechos de gran relevancia para que las mujeres vivan con libertad, igualdad y autonomía. El que desde esta ley se establezca la obligación del gobierno federal de elaborar la Política de Igualdad, resulta relevante pues en ella deberán contenerse las acciones que conduzcan al país a lograr la igualdad sustantiva ente mujeres y hombres, en el ámbito económico, político, social y cultural.  

La Política Nacional en materia de igualdad debe establecer las acciones mediante lineamientos dirigidos a fomentar la igualdad entre mujeres y hombres en todos los ámbitos de la vida, decir en lo económico, político, social y cultural;  elaborar presupuestos con perspectiva de género, asunto central ya que no hay política ni programa que funcione si no hay inversión económica en ello; participación política de las mujeres, igualdad en el acceso y disfrute a los derechos sociales (lo que no es menor si tomamos en cuenta que estos derechos incluyen la salud, alimentación, vivienda, educación, derechos laborales y pensiones o jubilaciones); igualdad en la esfera civil (matrimonio, divorcio, familia, pensión por alimentos, derechos de propiedad, contratos, herencias, qué es eso); eliminación de estereotipos en función del sexo; erradicación de la violencia contra las mujeres; corresponsabilidad en el trabajo y la vida personal y familiar de las mujeres y los hombres; la utilización del lenguaje no sexista en el ámbito administrativo; educación para la igualdad y los derechos humanos; atención a la salud que tome en cuenta necesidades de mujeres y hombres; comunicación social de la administración pública y medios masivos de comunicación que eliminen sexismos y usen lenguaje incluyente; igualdad en el deporte.

Como ya se señaló líneas arriba la LGIMH establece los instrumentos que permitirán llevar a la realidad la Política Nacional en Materia de Igualdad entre Mujeres y Hombres. Estos instrumentos son: el Sistema Nacional para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, el Programa Nacional para la Igualdad entre Mujeres y Hombres y la Observancia Nacional en Materia de Igualdad entre Mujeres y Hombres, a cargo esta última de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Revisar la importancia que tiene cada uno de estos instrumentos ameritaría varias cuartillas más y no es el objetivo de este texto hacer tal estudio. Sin embargo, considero que al menos debo mencionar que muchos de los avances que vemos en políticas públicas, en el sector privado, en el sector público, en los medios de comunicación, en las escuelas y en la vida cotidiana, responden a los cambios culturales, sociales y jurídicos; representados éstos últimos en la LGIMH. 

La LGIMH habla ya de igualdad formal, de oportunidades y real. Reconoce que hay discriminación contra las mujeres; se enfoca en las políticas públicas; indica la importancia de transversalizar la perspectiva de género; establece trabajo coordinado entre los distintos niveles de gobierno y entre la federación y las entidades de la República. Es la ley marco para impulsar muchos de los cambios que de sobra sabemos requiere el país.

Que la Ley no basta…es cierto. Que los cambios son insuficientes…Sí. Pero lo que se ha logrado en las pasadas 2 décadas es enorme si miramos los avances logrados. Claro que aún hay desigualdad laboral, pobreza feminizada, dobles cargas de trabajo para las mujeres, claro que hay retrocesos, violencia feminicida, discriminación, sexismo; pero también hay muchas más mujeres con acceso a la educación, a oportunidades de empleo, a la participación política y con acceso a la justicia. Insisto, falta muchísimo, pero celebro que haya una Ley General de Igualdad y que ésta nos de un marco desde donde partir para exigir que las mujeres vivamos con igualdad, libertad, justicia y dignidad.

1 Ana Luisa Nerio Monroy. Mtra. en Relaciones Internacionales (UNAM). Integrante del Consejo Asesor del Comité de Derechos Humanos Ajusco A.C. Consultora en temas de derechos humanos y género.

2 Véase, Rebeca Moreno Balaguer (Coord,) Feminismos. La Historia. Ediciones Akal, España. 2019, 326 páginas.

3 Declaración y Programa de Acción de Viena. Conferencia Mundial de Derechos Humanos. Disponible en https://www.ohchr.org/documents/events/ohchr20/vdpa_booklet_spanish.pdf

4  Ley del Instituto Nacional de las Mujeres, publicada el 12 de enero de 2001, ultima reforma del 20 de mayo del 2021. Disponible en http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/88_200521.pdf

  5 Véase, Lucero Saldaña Pérez, Poder, Género y Derechos. Igualdad ente Hombres y Mujeres. Comisión Nacional de los Derechos Humanos, México, 141 pp. 2007.

6 Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, publicada el 2 de agosto del 2006; última reforma del 14 de junio del 2018. Disponible en http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGIMH_140618.pdf